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MARZO 2015 (*)
Naranjas, de la planta a la mesa


Una investigación del Centro de Estudios Fotosintéticos y Bioquímicos (CEFOBI CONICET-UNR) apunta a explicar, desde las ciencias bioquímicas, el comportamiento de la naranja, tanto en la etapa posterior a la cosecha como ante heladas tardías, para saber qué características debería tener el fruto ideal y lograr que, al momento de llegar a la mesa tenga buen sabor, aroma y color. 

El grupo que lleva a cabo el estudio está dirigido por el investigador del CONICET Florencio Podestá  e integrado por la doctora Karina Tripodi y la becaria Alejandra Moreno. Quienes iniciaron este estudio, en el marco de sus tesis doctorales, fueron Valeria Perotti y Alina Sansevich. Próximamente se incorporará al equipo el investigador Ezequiel Margarit, doctor en ciencias biológicas especializado en genómica.  

Estudios postcosecha

“Empezamos estudiando la naranja, que es el principal producto de exportaciónde la zona de Entre Ríos y Corrientes. Trabajamos en colaboración con los equipos de Poscosecha, Manejo y Mejoramiento y Agrometeorología de  la Estación Experimental Agropecuaria Concordia del INTA”, señaló el doctor Podestá. 

De las primeras reuniones entre los investigadores y el INTA, en el año 2003,  surgieron dos líneas principales de investigación. “En ese momento había muy poco hecho sobre lo que es la bioquímica de los frutos en la postcosecha, había toda una práctica, un manejo que se hacía por experiencia, que establecía cuales eran las mejores condiciones para conservar el fruto hasta que llega a la mesa. Pero, cuando no llegaba bien a la mesa ¿Por qué pasaba esto? ¿Qué le sucedió al fruto adentro para que tenga este mal gusto, o este mal aspecto? Nosotros acordamos con el grupo de postcosecha, que es el que diseña los tratamientos, acompañarlos desde la bioquímica, para darles una explicación a los fenómenos que ellos obervan y averiguar qué pasa cuando les va bien y que pasa cuando les va mal” compartió el doctor Podestá.

“Apuntamos a conocer el comportamiento del fruto, para poder decir: la naranja ideal debería tener tales características y le deberían faltar tales otras” explicó el investigador, quien, indicó que en lugar de experimentar con el fruto a ciegas y dejar las cosas libradas al azar, ellos apuntan a realizar mejoramientos dirigidos, buscando específicamente modificar determinadas características bioquímicas de acuerdo con los resultados de nuestra experimentación.

Heladas tardías

La región productora de Concordia, provincia de Entre Ríos, cuenta con un clima subtropical con inviernos fríos, ideal para el crecimiento y maduración de naranjas

La especie estudiada por el grupo del CEFOBI y el INTA es la naranja Valencia, que se caracteriza por tener una lenta maduración, llegando a estar un año entero en el árbol. La floración se produce a fines de septiembre y principios de octubre y se puede cosechar hasta a fines de diciembre. Podestá explicó que el inconveniente aparece cuando, en agosto o septiembre, cuando el fruto está casi maduro seproduce una helada tardía, que a este tipo de cítrico no suele afectar por fuera, aunque por dentro sí" indicó el investigador.

“Cuando sucede una helada tardía, se llega a octubre y la fruta está ácida, o los gajos están secos y flacos, eso sucede porque los saquitos de jugo, que principalmente tienen líquido, cuando se congelan se rompen, ese jugo se reabsorbe y la naranja queda seca adentro. El problema está en que si ocurre una helada, los productores no saben tempranamente cómo se va a comportar esa fruta: muchas veces los síntomas del daño no se observan con claridad y si esa fruta es destinada a mercados lejanos se pueden producir reclamos con el consiguiente impacto económico” aseguró Podestá. 

El grupo de investigación trabaja para conocer cuál es la bioquímica del fruto helado y de qué manera lo afecta el frío, que es la segunda línea de investigación en la que están abocados. El investigador aseguró que con dicha información se intenta desarrollar un modo para predecir cuál es el grado de daño sufrido por esa fruta, saber si se congeló, y si va a desarrollar los síntomas, caso en el que habrá que decidir darle otro destino, que puede ser la producción de jugo. 

Con respecto al método de trabajo, Podestá indicó “En primer lugar se identifican los marcadores de calidad en el fruto y se apunta concretamente a modificarlos. Nuestra intención es hacer mejoramientos dirigidos, no dejar las cosas libradas al azar. Este método es muy diferente a otros enfoques de mejoramiento tradicional. Por ejemplo, cuando se hacen cruces de diferentes especies de maíz, durante el mismo año, se pueden producir varias líneas, cosechar y saber cuál es el resultado de esa cruza. Con un cítrico todo lleva más tiempo, hay que esperar por lo menos cinco años a que empiece a fructificar, hasta que madure y recién después se puede evaluar cuál es el rendimiento, cómo se comporta frente a heladas, que por otra parte no suceden todos los años”.

“Nosotros iniciamos una línea de trabajo diseñada para saber cuál es la bioquímica del fruto helado y si desde la bioquímica podemos predecir cuándo la fruta sufrió un daño que afecta directamente su calidad comercial, aunque por fuera no ocurra” concluyó el investigador.

 


(*)
CONICET ROSARIO
http://www.rosario-conicet.gov.ar/noticias2.php?id=379

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